Los que mandan

De InfoWiki

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

En teoría, el MITyC es el órgano competente en materia de Sociedad de la Información (eso incluye la regulación profesional de la informática).

De él dependen:

Suya y sólo suya es la responsabilidad de regular la Ingeniería e Ingeniería Técnica Informática, aunque las últimas noticias dicen que ha escurrido el bulto (otra vez), pasándole el tema al Ministerio de Economía y Hacienda.

Aún así, es responsabilidad suya:

  • Crear los Consejos Generales de Colegios Profesionales
  • Incluir a estos Consejos en el CATSI

Ministerio de Ciencia e Innovación

Realmente a este Ministerio ni le va ni le viene que la Informática esté o no regulada, ya que su competencia es sólo en materia académica.

Sobre él cayó toda la ira del colectivo porque, a pesar de habérselo avisado, de advertirlo de forma pública y privada por parte de todos los Organismos (CODDI, Colegios, Asociaciones, etc.), siguió adelante con su modelo universitario, a sabiendas de que se estaba cometiendo un atropello con la Informática, y que tarde o temprano el tema le iba a reventar en la cara.

Su responsabilidad: Dejar a la Ingeniería e Ingeniería Técnica Informática al pie de los caballos (las Universidades) que por su obra y gracia tienen la potestad para crear los Grados y Máster en materia informática que les vengan en gana, sin un cuerpo de conocimiento común, como será el caso del resto de ingenierías.

Aún así, ha sido desde siempre el más comprometido y dispuesto, y quien más ha intentado involucrarse en resolver la situación, con una salvedad: que no es de su competencia, y por lo tanto tiene las manos atadas.

Ministerio de Economía y Hacienda

Aunque no depende orgánicamente del Ministerio, coincide con la Comisión Nacional de la Competencia en meter mano a la regulación profesional, y a los colegios profesionales.

De ahí que, según distintas fuentes, haya dado instrucciones a todos los Ministerios para que no se regule ninguna profesión y/o atribuciones sin contar con su visto bueno, y todo ello hasta que se transponga la famosa Directiva de Servicios.

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